El
PROFESOR DEL NUEVO MILENIO
AUTORES: Dra. Maritza Cáceres Mesa, Mcs. Rubén García Cruz y Mcs.
Luis Rafael Sánchez Arce (Universidad
de Cienfuegos, Cuba)
Es necesario no solo reflexionar sobre el
modelo del estudiante, sino también en el modelo del profesor, que es el
encargado de trasmitir, orientar, coordinar y facilitar el aprendizaje
individual y grupal que nos puede ser interesante reflexionar sobre la línea de
Rogers donde plantea algunas actitudes que debe poseer el profesor en relación
con los alumnos : “El profesor debe ser él mismo; es decir una persona
autentica y sin fachada” para expresar esta idea emplea palabras como “
…coherente, genuino y congruente”. “El profesor confía en el alumno…”
lo explica Rogers a través del respeto, la aceptación, confianza y estima por
los estudiantes, proveniente del convencimiento de la importancia del
alumno, resumido en el termino de este autor como “consideración
positiva incondicional”. “El profesor establece empatía con el alumno o grupo”,
tratando de comprenderle desde su interior, observar su mundo como el lo ve,
escucha al alumno y en su escucha no es evaluador. “El profesor está abierto
a la experiencia”; lo que significa que es capaz de partir del campo
experiencial del alumno y el mismo se considera sujeto de experiencias nuevas.
Partir del campo experiencial del alumno es partir de la realidad vivida y
percepción de cada uno, es preferible presentar varias posibilidades
(conceptos, alternativas, vías de solución, etc.) a presentar una
sola, conviene recordar que el alumno aprende mejor cuando contempla el
contenido y lo enriquece como elemento pertinente e instrumental para sus
propias metas y objetivos. El profesor no debe considerarse una persona
cerrada, es sensible a los efectos de las innovaciones y responde con
flexibilidad; su aprendizaje es permanente, el se halla en un proceso y no en
una llegada definitiva. En este sentido aprende de sus alumnos y con
ellos; es capaz de cambiar sobre la marcha de un determinado plan en beneficio
del grupo.
Entre estas informaciones que se
hace referencia, las que tienen su origen en el análisis psicológico que
refieren a los procesos de aprendizaje y desarrollo de la personalidad de los
alumnos, es de importancia crucial que se influya con un estilo pedagógico
para la formación de un pensamiento más reflexivo y un
profesional mas integral en la formación del profesorado, porque es
pertinente asegurar el nivel educativo cualquiera que sea y el área de
aprendizaje profesional y ocupacional que se aborde; ya que parten de
determinación de necesidades de formación en el campo profesional.
En segundo lugar por que las informaciones que proporciona el análisis
psicológico son útiles para seleccionar objetivos y contenidos, para
establecer secuencias de aprendizaje, procesos de autoformación,
estructuraciones modulares y autoaprendizaje que se presente de forma asequible
y atractiva, sobre todo negociada profesor – cursante y una evaluación
que parta de la autoevaluación del alumno que facilite el crecimiento personal
de los mismos. En conclusión, tener en cuenta lo psicológico en el diseño
curricular nos conduce a una propuesta concreta en correspondencia con el
grupo humano a lo que está sometido determinado modelo de desarrollo (objeto de
cambio).
De forma general, analizando reflexivamente
el proceso de enseñanza-aprendizaje del currículum de la Disciplina Formación
Pedagógica General, podemos afirmar que en él se da una interacción entre
la estructura psicológica del que aprende y la estructura didáctica que dispone
el que enseña, todo ello mediatizado por la estructura sociocultural del medio
en el que se desenvuelve dicho proceso. Es necesario pues disponer de un modelo
de enseñanza que medie entre la teoría y nuestra experiencia, un esquema interpretativo
que contemple estos elementos en el ámbito del currículum y favorezca la
dirección cognoscitiva de los alumnos a través del trabajo independiente y
grupal.
Por lo que hemos considerado un modelo
integrador o sistémico valorando la teoría vygotskiana y su adecuación a la
práctica pedagógica, por lo que podemos distinguir tres subsistemas:
a.
Subsistema Psicológico. La teoría psicológica del aprendizaje nos dice
que es el aprendizaje y cómo aprenden los seres humanos; ofrece en buena medida
la explicación del proceso de enseñanza-aprendizaje y reconoce como la actividad
es el principio operatorio más importante de la práctica operativa. Esta
concepción de aprendizaje pone en el centro de atención al sujeto activo,
consciente, orientado hacia un objetivo; en interacción con otros sujetos. Se
considera dos nivele evolutivos que favorecen las posibilidades de aprendizaje
de los estudiantes: El de sus capacidades reales y el de sus posibilidades para
aprender con la ayuda de los demás; la diferencia de estos dos niveles es
considerada por Vygotski (1985:7), “Zona de Desarrollo Próximo”, la cual
ayuda a presentar una nueva fórmula para la teoría y la práctica pedagógica.
b.
Subsistema Didáctico. La teoría didáctica debe orientar, favorecer, promover
y facilitar el aprendizaje de los alumnos sobre la base de un análisis
reflexivo de los contenidos curriculares, valorando elementos básicos como:
objetivos, contenidos medios, organización y planificación de actividades
independientes y grupales, la evaluación o control, etc. Todo lo anterior debe
transformar cualitativamente el aprendizaje de sus implicados: alumnos y
profesores. Se debe garantizar el desarrollo del proceso de asimilación de los
conocimientos garantizando tres componentes básicos de toda actividad: ORIENTACIÓN,
EJECUCIÓN Y CONTROL. Esta concepción cambia la tradicional relación de
autoridad y distancia existente entre ambos participantes del proceso, pues la
función fundamental del profesor es de orientador y guía del estudiante, con el
fin de potenciar sus posibilidades, convertir en realidad las posibilidades de
su zona de desarrollo próximo.
Por todo lo anterior el profesor debe dejar
su papel tradicional de mero transmisor de conocimientos y asumir nuevos roles
entre los que destacamos:
- El profesor como motivador, alentando a los alumnos para que se hagan preguntas buscando el porqué de las cosas y promoviendo la responsabilidad de su propio aprendizaje.
- El profesor como guía, a partir del nivel que se encuentren los alumnos e intentando con su actividad que estos logren una integración de conceptos e ideas para el desarrollo favorable de su aprendizaje. Ello se consigue mejor desarrollando las actividades de trabajo independiente en pequeños grupos de trabajo cooperativo, por lo cual ha de ser capaz de estructurar la clase de forma que se garantice la máxima discusión y participación. La discusión grupal debe estar dirigida a garantizar un adecuado trabajo político-ideológico entre sus participantes.
- El profesor como innovador-investigador, que a partir de la reflexión de su propia práctica en el aula, valorando el nivel cognitivo de los alumnos, es capaz de organizar la dirección cognoscitiva de los mismos a través de diferentes actividades de trabajo independiente, favoreciendo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
- El profesor como miembro de un colectivo, que no sólo está al día de las aportaciones de otros campos de la propia ciencia y de la investigación didáctica, sino que participa colectivamente en la comprensión y mejora de su propia práctica. Enseña a autovalorarse, individualmente y grupalmente potenciando la honestidad grupal
c.
Subistema Sociocultural. El proceso de enseñanza-aprendizaje viene a su
vez condicionado por el contexto sociocultural del medio en el que se
desarrolla el mismo (Vygotski, 1985:76, Bruner, 1988:103). Posee una enorme
significación práctica por su trascendencia en el desarrollo pleno del hombre,
implica la reestructuración completa del proceso de enseñanza sobre la base del
desarrollo social y humano. El carácter irrepetible de cada individuo y las
particularidades del status sociohistórico, por sus condiciones sociales de
vida, por la especificidad del sistema de relaciones de su micromedio en cuyo
interior se forma su personalidad.
De forma general podemos concluir este
apartado resaltando el papel del docente como un enseñante digno de confianza,
compañero de aprendizaje y planificador del currículum y muy concretamente de
las actividades de trabajo independiente que desarrollarán los estudiantes bajo
su orientación y control lo cual favorecerá el desarrollo de la independencia
cognoscitiva y su preparación para la vida. El éxito de este modelo de
estrategia didáctica depende, entre otras cosas, de las siguientes
reflexiones:
- Considerar a los estudiantes como personas responsables, honestas y dignas de confianza, cuyo sentido de la responsabilidad les permitirá convertirse en sujetos activos e independientes de su aprendizaje, capaces de generar y perseguir una búsqueda de un conocimiento profundo y reflexivo sobre la realidad que les rodea.
- El papel del profesor cambia cuando los estudiantes son considerados sujetos activos del proceso de enseñanza-aprendizaje. El profesor deja de ser el que lo sabe todo y por tanto trasmite los conocimientos de una forma acabada para convertirse en orientador y facilitador del aprendizaje de los estudiantes en el camino hacia la comprensión de los conocimientos.
- Esto no significa que el papel del profesor se devalúe, se haga menos importante; al contrario de hecho aumenta el nivel de responsabilidad, pues no sólo debe actuar como facilitador (ayudando a los estudiantes a encontrar información, sugiriendo directrices alternativas, proponiendo experiencias o materiales bibliográficos que los estudiantes no posean), sino que debe actuar como enriquecedor de los conocimientos, lo cual supone una actualización científica de forma sistemática.
- El control evaluativo de la actividad revela el valor dialéctico del proceso de enseñanza-aprendizaje, como elemento que refleja sistemáticamente cómo marcha el mismo y permite tomar nuevas estrategias de actuación que favorezcan la adquisición de los conocimientos.
- Es de gran importancia conceder a los estudiantes a través del desarrollo de estas actividades, tiempo suficiente para reflexionar sobre aquello que han aprendido, lo cual se ve favorecido sobre el análisis del criterio colectivo de los miembros del equipo de trabajo.
- El profesor debe potenciar, desarrollar y fortalecer de forma sistemática la educación de valores esenciales que se incorporen conscientemente en la educación de la personalidad, entre los que podemos citar: la honradez, la sencillez, la honestidad, la responsabilidad, el colectivismo, la ayuda mutua, el desinterés, el amor a la patria, a sus héroes y mártires, el respeto a sus símbolos, el prepararse para defenderla, el amor al trabajo, el cuidado de la propiedad social y la protección y cuidado de la naturaleza, etc.
Para concluir debemos destacar que es de
gran importancia generar un ambiente de control activo del proceso de
enseñanza-aprendizaje, lo cual favorece la planificación de actividades de
trabajo independiente y ayuda a los estudiantes a convertirse en sujetos
activos de dicho proceso, será un aspecto de gran relevancia y reconocimiento
tanto para los estudiantes como para sus profesores.
Finalmente podemos señalar que el proceso
de desarrollo de cada unidad didáctica ocurre bajo el signo de influencias
diversas, cuya evolución podemos fundamentarla valorando las contradicciones
existentes entre las actividades de trabajo independiente que durante el
proceso de enseñanza se plantean a los alumnos y el nivel de conocimientos de
los mismos, todo ello condicionado por la planificación y orientación del
profesor.



